Mantenimiento

Paneles solares en un velero: cuántos watts necesitas de verdad, según lo que gastas al día

Cuántos amperios-hora consume de verdad un velero de crucero, qué produce un panel montado en un barco frente a lo que promete su ficha, y cuánto cuesta montar 600 W en Latinoamérica. Con la cuenta hecha para tres perfiles: fin de semana, temporada de crucero y vida a bordo.

7 min de lectura
Velero de crucero blanco fondeado en una caleta de aguas turquesa del Mar de Cortés, con dos paneles solares montados sobre un pórtico de acero inoxidable en la popa y cerros desérticos con cardones al fondo.

En resumen

El cálculo no empieza en los paneles sino en el consumo: un velero de crucero con nevera de compresor gasta entre 80 y 140 Ah al día en aguas cálidas, y la nevera sola se lleva más de la mitad. Un panel montado en un barco entrega alrededor del 65% de su potencia nominal por hora de sol pico, así que 400 W con 5 horas útiles dan unos 100 Ah al día, no los 160 de la ficha. Con eso, el fin de semana costero se resuelve con 100-200 W, la temporada de crucero con 400-700 W y la vida a bordo pide de 900 a 1.400 W más un banco de litio capaz de aceptar la carga. Un sistema de 600 W instalado sale entre $1.200 y $4.000 en la región, y el pórtico de popa suele costar más que los paneles.

La pregunta llega siempre al revés: «¿con 400 watts de solar tengo suficiente?». No se puede responder, igual que no se puede decir cuánto combustible hace falta sin saber a dónde vas. El cálculo va en el otro sentido y tiene tres pasos: cuántos amperios-hora gastas al día, cuántos entrega de verdad un panel montado en un barco —que no son los de la ficha— y qué banco de baterías puede recibirlos.

Barco de referencia, el mismo del resto de la serie: monocasco de crucero de 35 pies, instalación de 12 voltios, aguas cálidas. Cifras de 2026, en dólares.

Primero el consumo: la nevera decide casi todo

Todo se cuenta en amperios-hora al día (Ah/día) a 12 V: un aparato de 24 W durante dos horas son 4 Ah. Los números reales de un barco de crucero:

  • Nevera de compresor de 60-80 litros, con el mar a 29 °C: 40 a 70 Ah/día; en agua a 18-20 °C, 25-35. Es, sola, más de la mitad del consumo de casi cualquier velero de crucero.
  • Piloto automático. Un piloto de caña o de rueda con mar plano promedia 1-2 A; uno bajo cubierta con mar de través y timón cargado, 4-7 A. Una singladura de diez horas: 20 a 60 Ah.
  • Electrónica —plotter, corredera, viento, AIS y VHF a la escucha—: 15 a 25 Ah en esas mismas diez horas; fondeado, 5 a 10 Ah.
  • Luces. Interior en LED, 5-15 Ah/día; luces de navegación, 6-12 Ah en una noche completa.
  • Agua a presión, ventiladores y cargas personales (teléfonos, computadora): 15 a 30 Ah/día entre todo.
  • Internet permanente. Una antena satelital compacta promedia 25-40 W: 20 a 30 Ah encendida ocho horas, 50 a 75 Ah las veinticuatro. Es el consumo que más ha cambiado los cálculos de los últimos años, y el que más se olvida.

Sumando, salen tres perfiles bastante estables:

  • Fin de semana costero, con hielo en la conservadora y el motor andando en cada salida: 15 a 30 Ah/día.
  • Temporada de crucero, fondeando, con nevera y sin internet permanente: 80 a 140 Ah/día.
  • Vida a bordo, con congelador, ventiladores y conexión todo el día: 180 a 280 Ah/día.

De watts de ficha a amperios-hora reales

Un panel de 400 W no da 400 W. Da esa cifra a 25 °C de temperatura de célula, con el sol perpendicular y en laboratorio. Sobre una cubierta a mediodía la célula anda por los 60-65 °C y pierde entre un 15 y un 20 %; súmale el rendimiento del regulador, la caída en el cableado, la orientación fija —horizontal, mientras el sol se mueve— y el barco borneando en el fondeadero. La regla que funciona:

Ah/día ≈ watts instalados × horas de sol pico × 0,65 ÷ 13

Las horas de sol pico no son las horas de luz, sino el equivalente de radiación a plena potencia. En Baja California y el Caribe colombiano van de 5 a 6,5 entre marzo y octubre, y bajan a 4,5-5 en diciembre; en el Río de la Plata rondan 6 en verano y caen a 2,5-3 en invierno; en los canales chilenos hay que contar 1,5-2 en invierno, donde la solar es un complemento y no la fuente principal.

Con la fórmula: 400 W con 5 horas de sol pico dan unos 100 Ah al día. No 160, que es lo que sale de dividir 400 × 5 entre 12,5 sin descontar nada, y es el número que hace que la gente compre la mitad del panel que necesita.

Falta la pérdida peor, la que no aparece en ninguna cuenta: la sombra. Una burda o la botavara cruzando un panel de células en serie no reduce la producción de forma proporcional, la desploma —una sombra sobre el 10 % de la superficie puede tumbar el 50 % de la salida—. De ahí dos reglas: dos o tres paneles independientes, cada uno con su entrada de regulador, mejor que uno grande en serie; y el pórtico de popa, detrás de todo el aparejo, como mejor sitio del barco. Deja cuatro o cinco centímetros de aire por debajo: pegado a la cubierta el panel trabaja más caliente y rinde menos.

Cuánto panel para cada perfil

Contando 5 horas de sol pico, que es lo razonable en la mayor parte del año en aguas cálidas:

  • Fin de semana: 100 a 200 W. Con eso el banco llega el viernes cargado sin depender de la toma del muelle, que es el 90 % del problema en este uso.
  • Temporada de crucero: 400 a 700 W. Es donde vive la mayoría: 600 W bien montados hacen que el motor deje de encenderse para cargar.
  • Vida a bordo: 900 a 1.400 W, y aun así con los días nublados en contra. A partir de ahí casi todos terminan sumando un hidrogenerador para las travesías, o encendiendo el motor una hora cada dos o tres días.

Si el barco va a quedarse parado meses —el caso de quien deja el velero en tierra durante la temporada de huracanes—, con 100 W basta para mantener el banco y la bomba de achique automática. Es el uso donde la solar rinde más por dólar.

El banco de baterías manda tanto como el panel

De nada sirve producir 150 Ah si no hay dónde meterlos. Y aquí la química cambia el resultado más que los watts.

Una batería AGM solo entrega la mitad de su capacidad sin castigarse: para 100 Ah/día con dos días de autonomía hacen falta 400 Ah nominales, unos 120 kg de plomo. Peor aún, pasado el 70-80 % de carga entra en absorción y baja la corriente que acepta durante tres o cuatro horas —justo las de sol de la tarde, con el panel trabajando al 20 %—. El litio (LiFePO4) usa el 80-90 % de su capacidad, 200 Ah cubren lo mismo, y acepta corriente casi plena hasta arriba: el mismo panel entrega bastante más energía útil al día.

La contrapartida del litio no es solo el precio: pide cargador con perfil propio y, sobre todo, proteger el alternador, porque un banco de litio le exige corriente máxima hasta fundirlo —un conversor DC-DC de $150 a $350, o un regulador externo—. Si sigues usando el motor como fuente de carga, la revisión de veinte minutos del motor diésel incluye la tensión de la correa del alternador, lo primero que se resiente con un banco grande.

Qué cuesta en la región

Precios de 2026, puestos e instalados en Latinoamérica:

  • Panel rígido monocristalino. El truco que más ahorra: los paneles residenciales grandes (450-550 W, 2,3 × 1,1 m) se consiguen en México y Colombia a $0,35-0,70 por watt, mientras que los formatos «marinos» de 100-200 W se pagan a $1,20-2,50. Si hay pórtico o davits donde quepa uno residencial, la diferencia son cientos de dólares.
  • Semiflexibles: $2 a $4 por watt y una vida útil de tres a cinco años bajo sol tropical. Solo tienen sentido pegados sobre una capota blanda donde no cabe otra cosa.
  • Regulador MPPT: $180-230 un 100/30, $300-380 un 150/45. Un PWM cuesta $30-60 y pierde del 20 al 30 % de la cosecha: falsa economía salvo en el panel del barco parado.
  • La estructura. Un pórtico de acero inoxidable a medida en taller local sale de $800 a $2.000; soportes en el balcón de popa para un panel chico, $150-350. Es, con frecuencia, el renglón más caro de todo el sistema.
  • Cableado, fusibles y pasacables estancos: $120-250. No es donde se ahorra.

Un sistema de 600 W sobre davits o arco ya existente queda entre $1.200 y $1.900; con pórtico nuevo, entre $2.400 y $4.000. Dentro del costo anual de tener un velero en la región, se paga solo en pocos años si evita horas de motor cargando y noches de marina tomadas solo por la corriente.

El aparato que hay que comprar primero

Antes de gastar en paneles, instala un monitor de baterías con shunt —$130-230— y navega dos semanas normales mirándolo. El consumo medido siempre difiere del estimado y casi siempre es mayor: aparecen la bomba de achique que arranca sola, el inversor dejado prendido, la nevera con la junta vencida. Dimensionar 600 W sobre una cuenta de escritorio y descubrir después que hacían falta 900 cuesta mucho más que medir primero.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *