El amarre se paga en doce cuotas pequeñas; la varada llega de golpe, una o dos veces al año, y es la partida que más veces descuadra el presupuesto. No porque el varadero mienta, sino porque lo que te cotizan por teléfono —«la izada sale a tanto el pie»— es apenas uno de los ocho conceptos de la factura. Los otros siete se deciden con el barco ya en calzos, cuando ya no puedes irte a otro lado.
Barco de referencia, el mismo del resto de la serie: monocasco de crucero de 35 pies (10,7 m), quilla de aleta, hélice de eje y unos 28 m² de superficie mojada. Cifras de 2026, en dólares.
Cada cuánto toca: lo decide la temperatura del agua
No existe un intervalo universal: el «una vez al año» de los foros es una media que no sirve en ninguna costa concreta. Lo que gobierna el calendario es la temperatura del agua y, después, cuánto navegas.
- Trópico caliente —Caribe colombiano y panameño, Nayarit, el Mar de Cortés en verano—, con agua entre 28 y 31 °C buena parte del año: un antifouling ablativo de gama media rinde de 10 a 14 meses. Los balanos colonizan hélice y eje en cuestión de semanas, mucho antes de que el casco empiece a molestar.
- Costas templadas —Pacífico mexicano en invierno, zona central de Chile, Río de la Plata—: 18 meses es realista. En el Plata, además, el agua barrosa y salobre da más limo que fauna dura.
- Aguas frías del sur —Puerto Montt hacia abajo, canales y Patagonia—: 24 meses sin drama, y bastante gente estira más.
El factor que casi nadie mete en la cuenta es el uso. Un barco parado se ensucia entre dos y tres veces más rápido que uno que navega, porque el ablativo necesita movimiento para ir renovando la capa activa. El velero de fin de semana que sale una vez al mes gasta pintura por calendario, no por millas.
El buceo de limpieza estira el intervalo y cuesta poco: $2 a $4 por pie por sesión, o sea $70 a $140 para 35 pies, cada cuatro a ocho semanas en aguas cálidas. Una advertencia que sale cara: si el buzo llega con cepillo duro sobre un casco con ablativo, se lleva la pintura junto con el limo y te acorta la vida útil en meses. Pide cepillo blando y que la hélice se raspe aparte.
Cómo se arma la factura de verdad
Estos son los conceptos que verás por separado, con rangos del Pacífico mexicano, que es la costa cara de la región:
- Izada y botadura. Se cobra por pie, ida y vuelta, entre $10 y $16 el pie: de $350 a $560 para nuestro barco. En algunos varaderos son dos cargos distintos y el segundo no se menciona al cotizar.
- Lavado a presión. $1,50 a $3 por pie, unos $50 a $105. Se hace con el barco colgando de las eslingas y es el momento clave: con el casco limpio ves qué trabajo tienes de verdad por delante.
- Estadía en patio. De $0,40 a $0,80 por pie y día, es decir $14 a $28 diarios. Una carena normal ocupa de cinco a diez días.
- Preparación. Raspado de lo que quedó pegado, lijado y enmascarado. Es donde se va la mayor parte de la mano de obra, no en pintar.
- Mano de obra. De $8 a $20 la hora según el país. Una carena completa son 20 a 35 horas de trabajo de dos personas.
- Pintura. Casi siempre va aparte y es el material caro. Para 35 pies hacen falta tres o cuatro galones para dos manos, y el galón de ablativo de gama media se paga entre $180 y $350 en la región, importado y con arancel e impuestos encima. Son $600 a $1.200 solo en pintura.
- Ánodos. Eje, casco y tuerca de hélice: $80 a $200 en material. Se cambian siempre, no cuando parecen gastados.
- El resto. Pulido de la línea de flotación, revisión de grifos de fondo, prensaestopas y bocina.
Guarda pintura para una tercera mano en la línea de flotación y en los bordes de ataque de quilla y timón. Son las tres zonas que se pelan primero, y reforzarlas cuesta medio galón y una hora.
Región por región, carena completa llave en mano
Para 35 pies, con izada, patio, preparación, dos manos de antifouling, ánodos e impuestos incluidos:
- Pacífico mexicano (Mazatlán, Guaymas, La Paz): $2.200 a $3.500 con el 16 % de IVA. A cambio es donde más taller, repuesto y vuelo hay si algo se complica.
- Caribe panameño (Shelter Bay, Linton): $2.000 a $3.000, con 7 % de ITBMS y buena capacidad de travel lift.
- Caribe colombiano (Cartagena, Santa Marta): $1.400 a $2.400, con 19 % de IVA. La mano de obra más barata del Caribe y talleres de fibra con oficio de sobra.
- Río de la Plata: el trabajo pasa por el club, con guinche o carro varadero en vez de travel lift. El equivalente sale entre $900 y $1.800, con la advertencia de que en Argentina la cifra en dólares se mueve mes a mes.
- Chile (Higuerillas, Algarrobo, Puerto Montt): $1.200 a $2.200 con 19 % de IVA, pero repartido entre 18 y 24 meses en vez de doce. Por año navegado, es la carena más barata del continente.
Fíjate de dónde sale la diferencia entre una punta y la otra: es mano de obra, no material. La pintura cuesta casi lo mismo en todas partes porque en todas partes se importa. Por eso llevar tú los galones en la maleta —cuando el varadero lo permite— mueve la aguja más que negociar el precio por pie.
Los cargos que no estaban en la cotización
Estos seis son los que aparecen después, y entre todos suman de un 15 % a un 40 % sobre lo cotizado:
- Mínimo de días de patio. Muchos varaderos facturan tres a siete días aunque el trabajo termine antes. Y si llueve tres jornadas seguidas el reloj no se detiene: el barco sigue ocupando lugar.
- Cargo ambiental. Disposición del residuo del lavado y el lijado: $50 a $150, obligatorio y no negociable.
- Contratista externo. Si traes tu propio pintor o mecánico, el varadero cobra por dejarlo entrar: 10 a 15 % del valor del trabajo, o un cargo diario por persona, más póliza de responsabilidad civil vigente a nombre de esa persona.
- Trabajar tú mismo. No siempre se puede: varios patios prohíben el lijado por cuenta del propietario o lo permiten solo con lijadora con aspiración. Pregúntalo antes de reservar, porque cambia el presupuesto entero.
- El «ya que está afuera». El casco limpio destapa lo que el agua escondía. Ampollas de ósmosis, un grifo de fondo que ya no gira, juego en el timón. Ninguna de esas tres es un capricho del varadero, y todas se pagan.
- Habitar a bordo en patio. Unos lo cobran aparte y otros no lo permiten. Si te dicen que no, súmale el hotel a la cuenta de la semana.
Cómo se baja
Cuatro palancas, por orden de efecto. La primera es elegir la costa: si el barco pasa el verano fuera del agua de todos modos, resolver la carena en el mismo movimiento con el que decides dónde dejar el velero durante la temporada de huracanes ahorra una izada completa. La segunda es llegar con todo comprado —pintura, ánodos, rodillos, cinta— para que el patio no se te vaya esperando material que se factura como estadía. La tercera es pedir la cotización por escrito y desglosada, con el mínimo de días y el cargo ambiental incluidos; el varadero serio lo entrega sin discutir. Y la cuarta es estirar el intervalo con buceo de limpieza: $100 cada seis semanas sale bastante más barato que adelantar la carena medio año.
Puestos en perspectiva anual, hablamos de $1.500 a $3.500 según la costa, la segunda partida fija más pesada después de lo que cuesta el amarre en la región y una de las que más engordan el presupuesto anual de tener un velero en Latinoamérica. La diferencia entre pagar la punta baja y la alta casi nunca está en el regateo: está en llegar al varadero con el trabajo definido, el material comprado y una fecha de botadura acordada por escrito.


