La tarifa que publica una marina en su sitio web y lo que aparece en tu estado de cuenta a fin de mes son dos números distintos, y no por poco: entre uno y otro hay impuestos, un medidor de luz, una eslora que no es la del catálogo y un contrato que puede duplicar el precio del mismo muelle. El amarre es la partida más grande de lo que cuesta tener un velero al año en Latinoamérica, así que vale la pena entender cómo se arma la factura antes de firmar.
Barco de referencia, el mismo de siempre: monocasco de crucero de 35 pies (10,7 m). Todas las cifras son de tarifas publicadas en agosto de 2026.
Cada región cotiza en una unidad distinta
En México y en Centroamérica el amarre se cobra por pie de eslora y por día, aunque pagues mensualmente. En Uruguay, por metro y por día. En Argentina y Chile lo normal no es la marina comercial sino el club náutico, donde lo que pagas es una cuota social más un derecho de amarre, y a veces una cuota de ingreso que se paga una sola vez y no es menor.
La eslora que cuenta no es la de la ficha del astillero: es la eslora total real, medida de punta a punta con lo que lleves puesto. Botalón, pescantes, plataforma de baño y el bote colgado atrás suman entre dos y cuatro pies en un barco de crucero típico, y se cobran. En sentido contrario hay eslora mínima facturable: Marina Mazatlán, por ejemplo, no cobra por debajo de 30 pies, de modo que un barco de 27 paga como si midiera 30.
Los multicascos tienen su propia tabla y no es un recargo simbólico. En Shelter Bay (Colón, Panamá) el catamarán paga entre 25 % y 40 % más que un monocasco de la misma eslora, un sobrecosto permanente que conviene meter en la cuenta al elegir entre catamarán y monocasco.
La escalera de tarifas: el mismo muelle a mitad de precio
Este es el mecanismo que más dinero mueve y el que menos se aprovecha. Las marinas cobran por escalones según la duración del contrato, y la diferencia entre el primero y el último es de dos a tres veces.
Marina Mazatlán, tarifa por pie y día en 2026: $1,20 de 1 a 30 días, $0,80 de 31 a 90, y $0,60 a partir de 91. Para 35 pies eso son $1.277 al mes en tránsito frente a $639 con contrato largo, antes de impuestos. El mismo dedo de muelle, el mismo barco, el doble de dinero.
Shelter Bay publica una escalera todavía más marcada para monocasco: $1,25 por pie y día de 1 a 6 noches, $0,80 de 15 a 30, $0,65 de 30 a 90 y $0,45 a partir de 90 noches, pagando dos meses por adelantado. En 35 pies: de $1.312 a $479 mensuales. Los acuerdos de residente de temporada bajan aún de ahí.
Antes de reservar por semanas «mientras decides», haz la cuenta del trimestre. En casi todas las marinas de la región, tres meses firmados cuestan menos que dos meses sueltos.
Lo que la tarifa no incluye
Cuatro conceptos aparecen después, y suman entre un 25 % y un 60 % sobre la cifra que te cotizaron:
- Impuestos. Casi nunca están incluidos. En México se suma 16 % de IVA más 3 % de impuesto sobre hospedaje; en Panamá, 7 % de ITBMS; en Colombia y Chile, 19 % de IVA; en Argentina, 21 %. Ese 19 % mexicano convierte los $639 de Mazatlán en $760 mensuales.
- Electricidad medida. Mazatlán cobra $0,35 por kWh con un mínimo de $8 por 20 kWh; Shelter Bay, $0,48. Un barco con refrigerador y ventiladores gasta de 5 a 8 kWh diarios: entre $50 y $115 al mes. Con aire acondicionado en verano tropical la cuenta se va a $150-300 mensuales, y ahí la luz deja de ser un detalle y pasa a ser la segunda partida del amarre.
- Cargo por habitar a bordo. Si vives en el barco, muchas marinas lo facturan aparte. Shelter Bay cobra $15 por día, unos $450 al mes, más que el propio amarre en algunos escalones.
- Póliza y depósito. Prácticamente toda marina exige seguro vigente con responsabilidad civil a nombre del titular y copia de los papeles del barco. Sin póliza no hay contrato, y el club puede pedir además un depósito reembolsable.
Región por región, para 35 pies y con impuestos
- Pacífico mexicano. De $700 a $800 mensuales con contrato de 91 días o más; las marinas de resort de Los Cabos y Nayarit están por arriba. Es la costa más cara de la región para estadía larga, y a cambio es donde más taller, repuesto y vuelo hay.
- Caribe panameño. Alrededor de $510 con la tarifa larga de Shelter Bay ya con ITBMS. Buena capacidad de varadero, pero estás a hora y media de Ciudad de Panamá.
- Caribe colombiano. Cartagena y Santa Marta se mueven entre $300 y $500 mensuales según sea club o marina internacional, con el trámite de DIMAR y un agente naviero de por medio. Es la mejor relación entre precio, servicios y ciudad de toda la región.
- Río de la Plata. Entre $100 y $350 al mes en Buenos Aires para esloras chicas y medias, con la trampa de que muchos clubes exigen ser socio, cobran cuota de ingreso y tienen lista de espera de años. Es barato si logras entrar.
- Uruguay. Se cobra por metro y día. Punta del Este ronda los $4 por metro, es decir del orden de $43 diarios para 10,7 m: caro para todo el año, lógico para la temporada. Piriápolis cobra cerca de la mitad y es donde queda la flota que no se mueve.
- Chile. De $160 a $430 mensuales en la zona central (Algarrobo, Higuerillas) y desde unos $85 en Puerto Montt y Chiloé, al cambio de agosto de 2026. Es el amarre más barato del continente y también el de aguas más exigentes.
El muelle no es la única opción
La boya y el fondeadero con servicio de bote cuestan entre un tercio y la mitad del muelle, y en varios puertos de la región incluyen agua, basura y baños. La contrapartida es real: cada bajada a tierra es una maniobra, la carga de baterías depende del panel solar y no hay manguera a bordo.
El patio en seco de larga estadía es la otra alternativa, y a veces la más barata: entre $0,50 y $0,75 por pie y día en varaderos como el de Shelter Bay, con el barco fuera del agua, sin fouling creciendo y sin riesgo de amarra rota. Coincide además con la decisión estacional: si de todos modos vas a sacar el barco para la temporada, conviene resolverlo junto con dónde dejarlo durante la temporada de huracanes, porque los cupos de varadero se agotan en mayo.
Cómo se baja la factura
Cinco palancas, por orden de efecto: firmar el escalón más largo que puedas sostener; pagar por adelantado —seis o doce meses suelen abrir un 5-15 % adicional que no está publicado—; medir tu eslora real y desmontar lo que suma pies sin darte servicio; vigilar el consumo eléctrico, que es la única partida donde tu conducta cambia la cifra cada mes; y, si nada de eso alcanza, cambiar de puerto. Entre Mazatlán y Puerto Montt hay una diferencia de más de $8.000 anuales por el mismo barco.
La última advertencia es la de siempre: el amarre se paga doce veces al año, todos los años, y por eso pesa más en la decisión de compra que casi cualquier detalle del barco. Si todavía estás eligiendo, mete el precio del muelle en la hoja junto con el presupuesto real de una compra de segunda mano. Un velero más chico en una marina cara sale peor que uno grande en un club barato.



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