Monocasco

Cuánto cuesta tener un velero al año en Latinoamérica: el desglose real en dólares

Amarre, varada, seguro y las reservas que casi nadie aparta: el costo anual real de un velero de crucero de 35 pies en Latinoamérica, con tarifas públicas de 2026 de marinas de México, Panamá y Colombia.

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Velero de crucero de 35 pies en seco sobre picaderos en un varadero, con el travelift al fondo y la marina detrás

En resumen

Mantener un velero de crucero de 35 pies en Latinoamérica cuesta entre $6.000 y $14.000 al año, y lo que más mueve esa cifra no es el barco sino el puerto: el amarre va de unos $300 al mes en Cartagena o en Shelter Bay (Panamá) a $630-750 en el Pacífico mexicano. A eso se suman una varada con antifouling cada 12 o 18 meses —$900-2.000 si haces tú el trabajo, hasta $3.500 si lo hace el varadero—, un seguro de $450 a $1.200 según entres o no en el cinturón de huracanes, y unas reservas anuales de amortización de jarcia, velas, baterías, lona y motor de cerca de $1.750. La regla del 10% del valor del barco no sirve aquí: las partidas grandes escalan con la eslora y con la región, no con lo que pagaste por el barco.

La pregunta llega siempre en el mismo orden. Primero «cuánto cuesta el barco» y, meses después, ya con la ilusión montada, «cuánto cuesta tenerlo». La segunda decide si sigues navegando dentro de tres años, y es la peor respondida en nuestro idioma: casi todo lo que hay viene con tarifas de marinas que quedan a un océano de distancia.

Esto es el desglose de la segunda pregunta, en dólares y con precios de este lado del continente. El barco de referencia: un monocasco de crucero de 35 pies (10,7 m), de fibra, con motor diésel interior y uso normal —fines de semana y dos o tres semanas de crucero al año—.

La regla del 10% falla en las dos direcciones

La regla clásica dice que un barco cuesta al año el 10% de su valor. Casi nunca acierta, porque las partidas grandes no dependen del valor del barco: dependen de su eslora y de dónde lo tengas.

Pon dos veleros de 35 pies en la misma marina, uno comprado en $30.000 y otro en $90.000. El amarre es idéntico. La varada, idéntica. La jarcia, casi. La regla presupuesta $3.000 para uno y $9.000 para el otro, cuando los dos gastan algo parecido —y el barato, probablemente más, porque suele venir con trabajo atrasado incluido—. Calcula por pies y por región, no por porcentaje.

El amarre: la partida que ordena todas las demás

Es el gasto mayor y el que más varía: cambiar de puerto pesa más en el presupuesto que cualquier decisión de mantenimiento. Cifras públicas de 2026, en dólares:

  • Pacífico mexicano. Marina Mazatlán publica $0,60 por pie y día en estancias de más de 90 días, más 16% de IVA y 3% de ISH; en La Paz, Costa Baja anda por $17 por pie al mes en esloras pequeñas. Para 35 pies, $630-750 mensuales con impuestos: entre $7.500 y $9.000 al año.
  • Caribe panameño. Shelter Bay, en Colón, cobra a los no residentes alrededor de $11 por pie al mes. Los mismos 35 pies salen por unos $385 más 7% de impuesto: menos de la mitad que el Pacífico mexicano.
  • Caribe colombiano. Los amarres de club en Cartagena rondan el millón y pico de pesos al mes en esloras medias: del orden de $300 mensuales.
  • Cono Sur. En el Río de la Plata y en el sur de Chile lo habitual no es la marina comercial sino el club náutico: cuota social más amarre, con el precio atado a la antigüedad del socio tanto como a la eslora. Es la fórmula más barata de la región y la que menos aparece en las comparativas.

El mismo barco cuesta, entonces, entre $3.500 y $9.000 al año solo en amarre según la costa donde lo dejes. Eso se paga doce veces al año, todos los años, así que merece la misma atención que el precio de venta; si aún estás comprando, el resto de las partidas del primer año están en el presupuesto real de una compra de segunda mano.

Varada y antifouling: en agua caliente no se estira

Aquí se cae la primera suposición importada. En aguas templadas la varada se estira a dos años; en el Mar de Cortés, el Caribe o el Golfo, con el agua a 28-30 grados media temporada, el fouling crece a otra velocidad y la carena se ensucia en meses. Lo normal es sacar el barco cada 12 o 18 meses, y quien lo alarga lo paga en consumo, en velocidad y en un raspado mucho más caro.

El desglose, con tarifas publicadas de un varadero de referencia como el de Shelter Bay:

  • Izado y botadura: $12 por pie en monocasco, mínimo $400. En 35 pies, $420.
  • Lavado a presión: $50 hasta 45 pies.
  • Días de patio: $0,50-0,75 por pie y día según quién haga el trabajo; diez días en 35 pies, $175-260.
  • Pintura: dos o tres galones de antifouling, entre $150 y $350 el galón según sea autopulimentable o de matriz dura.
  • Mano de obra y extras: lijado, imprimación donde haga falta, ánodos nuevos, retoques de gelcoat.

Total realista de una varada completa: $900 a $2.000 si lijas y pintas tú; de $1.800 a $3.500 si lo hace el varadero entero. Multicasco, otra liga: el izado sube a $16 por pie y los días de patio casi se duplican, un costo que pesa al elegir entre catamarán y monocasco. Y ojo: es también el momento de las facturas que no estaban en el plan. Si al lavar salen ampollas de ósmosis, ese presupuesto deja de parecerse al de la semana anterior.

Lo que no pagas este año pero pagas igual

Es la parte que casi nadie presupuesta y la que hunde los cálculos optimistas. Hay equipo con fecha de caducidad conocida: no es una avería, es un gasto aplazado. Se trata dividiendo su costo entre los años que dura y apartando esa cifra cada año.

  • Jarcia firme: $4.000-7.000 en 35 pies, cada 10-15 años —en el trópico, hacia el extremo corto del plazo—. Reserva anual: $400.
  • Velas: un juego decente de mayor y génova, $5.000-9.000, con 8-12 años de vida real si se guardan con funda y se reparan a tiempo. Reserva anual: $600.
  • Baterías: $600-1.500 el banco, cada 4-6 años. Reserva anual: $200.
  • Lona —capota, bimini, fundas—: aquí dura de 5 a 7 años, no diez; el ultravioleta de estas latitudes se come el hilo antes que la tela. Reserva anual: $250.
  • Motor: el servicio menor —aceite, filtros, impulsor, decantador— cuesta $150-300 al año si lo haces tú y de $400 a $700 en taller, más una reserva de $300 para la revisión mayor cada cinco años. Es dinero bien puesto: el mantenimiento de veinte minutos que evita casi todas las averías de motor cuesta menos que un solo remolque.

El barco no se rompe: se gasta. Lo que arruina un presupuesto no es la avería imprevista, es la pieza que llevaba doce años avisando.

Seguro y papeles

El seguro de casco y responsabilidad civil se mueve, en esta eslora, entre $450 y $1.200 al año. La horquilla es tan ancha porque depende de una sola cosa: si tu zona de navegación entra en el cinturón de huracanes. Dentro de él —Caribe, Golfo, Pacífico mexicano en verano— la prima sube y aparecen dos cláusulas que hay que leer con lupa: un deducible por tormenta con nombre, que suele ser un porcentaje del valor asegurado y no una cantidad fija, y una cláusula de posición que obliga a tener el barco al norte o al sur de cierta latitud entre junio y noviembre. Incumplirla no encarece la póliza: la anula.

Los trámites, en cambio, son calderilla. El permiso de importación temporal para un velero extranjero en México cuesta $45 en línea o $51 en ventanilla, más IVA, y vale diez años. En Chile y Argentina el barco pasa por la autoridad marítima —DGTM y PNA— con tasas menores, pero con inspecciones y equipo obligatorio que sí cuesta: balsa, bengalas y extintores caducan. Cuenta $200-400 al año para mantener eso al día.

La cifra: tres presupuestos anuales

Mismo velero de 35 pies, tres formas de tenerlo, en dólares al año:

  • Marina del Pacífico mexicano, mantenimiento contratado: amarre $8.000 + varada $2.500 + seguro $900 + motor y equipo $900 + reservas de amortización $1.750 = $14.050, unos $1.170 al mes.
  • Marina económica del Caribe, tú haces el trabajo: amarre $4.500 + varada $1.200 + seguro $1.000 + motor y equipo $500 + reservas $1.750 = $8.950, unos $745 al mes.
  • Club náutico del Cono Sur, fuera de zona de huracanes: amarre $2.400 + varada $1.200 + seguro $500 + motor y equipo $500 + reservas $1.750 = $6.350, unos $530 al mes.

Tres cifras muy distintas para el mismo barco, y en ninguna aparece combustible, equipo nuevo ni un solo imprevisto. Esa es la horquilla real: entre $6.000 y $14.000 al año para un crucero de 35 pies en Latinoamérica, y la variable que más manda no es la marca ni la antigüedad del barco, sino el puerto donde duerme.

Si el número te parece alto hay dos salidas honestas: bajar de eslora —el costo escala con los pies casi en línea recta— o cambiar de puerto. La mala es recortar del mantenimiento, que no ahorra dinero; solo lo aplaza y le suma intereses.

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