El J/40 tiene una reputación rara: gana regatas y da la vuelta al mundo. No es una exageración de anuncio. En su primer año de producción ganó su clase en la Chicago-Mackinac, la revista Sailing World lo nombró Barco del Año en Estados Unidos en 1986, y al menos una unidad, el Gryphon, completó una circunnavegación con dos personas a bordo y cruzó el Canal de Panamá sin más cambios que los de cualquier barco que se prepara para navegar lejos.
Esa doble vida es justo lo que lo separa de un monotipo puro como el Farr 40, que necesita nueve tripulantes cada domingo. Mide lo mismo, pero es otro barco y responde a otra pregunta: qué comprar si quieres correr la regata del club y además irte de crucero con la familia, sin mantener dos barcos.
Qué es exactamente
El J/40 lo dibujó Rod Johnstone, fundador de J/Boats, y lo construyó Tillotson-Pearson en Rhode Island entre 1985 y principios de los noventa. Se hicieron 86 unidades, con casco de fibra de vidrio y núcleo de balsa, construidas según la norma offshore de ABS. Johnstone quería un crucero que se pudiera navegar con poca gente, así que rompió con la moda de su época: vela mayor grande, escota con carro delante del timón para que la maneje el propio timonel, y un foque más pequeño que los génovas enormes que llevaban entonces los barcos rápidos. El palo es alto, con curvatura marcada y backstay hidráulico.
Los números, según la comparativa del diseñador Ted Brewer en Good Old Boat (las fichas de otras fuentes varían unos cientos de kilos, según el año y la quilla):
- Eslora total: 12,27 m (40 pies 3 pulgadas).
- Eslora de flotación: 10,36 m.
- Manga: 3,71 m.
- Calado: unos 2 m con la quilla profunda y alrededor de 1,5 m con la corta.
- Desplazamiento: unos 7.600 kg.
- Lastre: unos 2.800 kg de plomo, un 37 % del desplazamiento.
- Vela en ceñida: unos 73 m² con foque al 100 %.
- Interior: tres camarotes, dos baños, cocina completa y más de 1,90 m de altura libre.
El 37 % contra el 45 %: por qué navega con cuatro
La comparación con el Farr 40 lo explica casi todo. El monotipo desplaza cinco toneladas y lleva un 45 % de lastre en una quilla de 2,60 m: necesita trapo, gente en la banda y cambios de vela rápidos para rendir. El J/40 pesa más de siete toneladas, con un lastre más moderado y más volumen, y reparte el esfuerzo de otra forma. Con mayor y foque de trabajo, sin spinnaker, ya camina por encima de barcos más grandes; con poco viento o en empopadas largas se le pone el génova.
Los dueños del Gryphon lo resumieron con una comparación que vale más que cualquier tabla: navegando junto a un crucero pesado de 42 pies, ellos se ponían de mal humor con 22 nudos de viento y la otra tripulación con 24. Dos nudos de diferencia en comodidad, a cambio de un barco mucho más rápido.
El J/40 no es un barco de regata que tolera el crucero, ni un crucero que tolera la regata. Es un buen barco de 40 pies que hace las dos cosas sin pedir perdón por ninguna.
Eso sí: no le pidas lo que no es. En una flota de regata seria con barcos modernos no va a ganar en tiempo real, y en compensación su resultado depende de cómo esté medido en la flota local. Si nunca corriste con compensación, el funcionamiento básico de una regata de club, lo que te piden y lo que cuesta está en tu primera regata de club en Latinoamérica.
Qué revisar en uno usado
El barco más joven tiene más de treinta años, así que el estado importa más que el modelo. La lista general de un usado de regata —dónde miente la ficha en casco, jarcia y velas— está en cómo comprar un velero de regata usado. Lo específico del J/40:
- Núcleo de balsa. Casco y cubierta llevan núcleo. En un barco de esta edad, cada herraje de cubierta mal sellado es un punto posible de agua en la balsa. Hay que revisar la cubierta con martillo y medidor de humedad, sobre todo alrededor de candeleros, winches y pasacascos.
- Cadenotes. Van atornillados al mamparo principal y están a la vista, lo que es una ventaja: una fuga se ve enseguida. Aun así, en los barcos de más de veinte años aparece corrosión por hendidura en el inoxidable. Si nadie los cambió, hay que presupuestarlos.
- Cojinete inferior del timón. La mecha es un tubo de inoxidable de unos 10 cm que gira sobre un cojinete en el casco. Según los propietarios, el cojinete inferior dura de 10 a 15 años. Con el barco en seco, mueve la pala de lado a lado: la holgura se nota.
- Motor. Muchos salieron con un Volvo 2003T y muchos ya se remotorizaron, por ejemplo con diésel Yanmar de unos 40 caballos. Un motor original sin historial conviene contarlo como motor por cambiar.
- Jarcia y velas. Pregunta por la fecha de la última jarcia firme. Un juego de velas de Dacron de crucero no dice nada del potencial del barco en regata; el inventario real se revisa vela por vela.
Nada de esto sustituye al perito. En un barco con núcleo y más de tres décadas, el informe es la mitad de la compra: qué incluye y cuánto cuesta está en el peritaje de un velero.
Lo que cuesta, y el detalle de dónde está el barco
En los brokers de Estados Unidos, los J/40 usados se anuncian más o menos entre 50.000 y 100.000 dólares, y la mayoría queda en la parte baja de ese rango. Igual que en cualquier barco de esta edad, la diferencia la marcan motor, jarcia, velas y electrónica, no el año.
El detalle es que de 86 unidades casi todas están en Estados Unidos. Comprar uno desde Latinoamérica es casi siempre comprar fuera y traerlo, y eso suma tres partidas que conviene tener claras antes de ofertar:
- El traslado. Bajarlo navegando es posible (el barco da para eso de sobra), pero requiere tripulación y tiempo. El camión o el barco nodriza cuestan más y exigen desarbolar.
- La importación. Aranceles, bandera y matrícula cambian mucho entre países. El detalle de México, Colombia, Chile y Argentina está en los papeles de una compraventa de velero.
- El año. Amarre, varada y seguro se pagan como los de cualquier barco de 40 pies. La cuenta base está en cuánto cuesta tener un velero al año en Latinoamérica. Si además vas a salir de tu país, cruzar el Canal de Panamá es un trámite que este barco ya hizo más de una vez.
Un aviso para no confundirse en los buscadores: en 2024 J/Boats presentó un J/40 nuevo, construido por J/Composites, con otro diseño, otra construcción y un precio de lista del orden de 350.000 dólares antes de impuestos. Comparte el nombre, pero nada más. Este artículo va del clásico de 1985.
Para quién sí
El J/40 tiene sentido para quien quiere un solo barco para las dos cosas: la regata del club con cuatro o cinco amigos y, el resto del año, crucero de verdad con la familia o en pareja. Es de los pocos cuarenta pies de su época que se navega bien con poca gente y que aún rinde en una flota con compensación.
No tiene sentido si lo que buscas es ganar en tiempo real contra barcos modernos, ni como primer barco para aprender, y tampoco si no estás dispuesto a pagar un peritaje serio y quizá una jarcia nueva. Treinta y tantos años son muchos incluso para un buen barco.


