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Cuánto cuestan unas velas nuevas para un velero: el precio en dólares y dónde conviene mandarlas hacer en Latinoamérica

Una mayor y un génova de dacrón para un crucero de 35 pies cuestan de 4.800 a 9.000 dólares, y casi todas se cosen en las mismas fábricas de Asia. Lo que mueve el precio es quién mide, quién importa y qué arancel cobra tu país.

8 min de lectura
Dos navegantes izan una mayor nueva de dacrón blanco en un velero de crucero amarrado en el puerto de Punta del Este, Uruguay, con la vela vieja amarillenta doblada en el muelle, barcas de pesca azules y blancas y la isla Gorriti con pinos al fondo.

En resumen

Una mayor y un génova de dacrón para un crucero de 35 pies arrancan en unos 4.800 dólares pedidos directo a una velería en línea, y cuestan entre un 30 % y el doble en una velería de marca con taller en la región (North, Quantum, OneSails), es decir, de 6.500 a 9.000. La diferencia no está en la costura: casi todas las velas de crucero se fabrican en Asia. Está en la medición, el servicio y la aduana: en México, desde enero de 2026, una vela cosida en Sri Lanka, Tailandia o China paga 25 % de arancel más 16 % de IVA, y el pedido directo llega a unos 7.000; en Chile sube entre un 19 y un 26 %.

La respuesta corta a «¿cuánto cuestan unas velas nuevas?» está en el desglose del costo anual de un velero en Latinoamérica: entre 5.000 y 9.000 dólares por una mayor y un génova para un crucero de 35 pies. La útil explica por qué dos cotizaciones para el mismo barco pueden separarse casi el doble. Y casi nunca es por la tela.

El barco de referencia es el de aquel desglose: 35 pies, con una mayor de unos 25 m² y un génova enrollable de 130 a 135 % de unos 37 m², los dos en dacrón.

Tres escalones de precio para el mismo juego

El pedido directo a una velería en línea. Es el piso, y hay quien publica la cifra. Point Sails, de San Diego, cotiza en su web modelo por modelo. Para un 34 pies, el Show 34, la mayor de corte cruzado —23,9 m² en dacrón de 7,45 onzas— sale en $2.061, y el génova enrollable de 130 %, de 39,2 m², en $2.742. Son unos $4.800 de partida, con un solo rizo y antes de envío e impuestos. Rolly Tasker y Precision Sails compiten en la misma franja.

La velería de marca con taller cerca. North, Quantum, OneSails, Doyle o UK Sailmakers. En foros de propietarios de Estados Unidos, las comparaciones dan entre un 30 y un 50 % más que el pedido directo con tela parecida, y a veces el doble. Para el 35 pies de referencia, eso pone el juego entre $6.500 y $9.000. A cambio, alguien sube al barco a medir, diseña la vela para tu forma de navegar y responde si no calza; North, por ejemplo, incluye un año de reparaciones gratis en sus talleres.

Las telas de altas prestaciones. Laminados, membranas o tejidos con Dyneema multiplican la cuenta por dos o tres: a un propietario de un crucero de altura le cotizaron en 2024 el mismo juego en $13.000 en dacrón y en $35.000 en Hydranet, según contó en un foro. Para un crucero costero, el dacrón sigue siendo lo sensato, y aquí con más razón: lo repara cualquier taller con aguja e hilo; un laminado roto en un fondeadero lejano, no.

Dentro del dacrón también hay escalones: en la misma web, el corte triradial encarece la mayor un 22 % y el génova un 58 %, aunque ese génova viene en tela de 8,1 onzas y el de corte cruzado en 5,5. Compara el peso de la tela, no solo el total: la cotización barata a veces lo es por ser más liviana.

Casi todas salen de las mismas fábricas

La diferencia entre escalones no está en la costura. North Sails fabrica más del 70 % de sus productos en Sri Lanka, según un informe de DHL de 2019. Quantum tiene planta propia en Sri Lanka desde hace más de una década, con más de 300 personas en 2023. Rolly Tasker cose en Phuket. En un foro, un propietario contaba que Doyle le ofreció el mismo génova hecho en Asia o cortado en su taller local, un 50 % más caro.

Lo más probable es que la velería de marca de Puerto Vallarta o Buenos Aires no cosa tu vela: la mide, la diseña, la encarga, la importa y la arregla después. Eso es lo que se paga, y compensa según lo seguro que estés de tus medidas y lo lejos que quede el taller más cercano.

Las medidas son el riesgo del pedido directo. Un barco de serie está en la base de datos de cualquier velería, pero la altura del tambor del enrollador, los rizos y las correderas cambian de un barco a otro, y si mediste mal, el error es tuyo. Manda fotos del mástil, la botavara y el enrollador, y mide la vela vieja además del aparejo.

Dónde hay velería de marca en la región

En octubre de 2026, según cada marca:

  • México: North Sails en Puerto Vallarta, y OneSails México en Bahía de Banderas, que hace velas nuevas, reparaciones y lona, con envío a todo el país. Quantum tiene representante.
  • Argentina: North Sails en Buenos Aires y Rosario; Quantum en Pilar, cuyo equipo atiende también Uruguay, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Brasil.
  • Chile: North Sails y Quantum, en Santiago.
  • Perú: Quantum, en Lima.

En buena parte del Caribe y Centroamérica no hay ninguna; ahí importa más tener cerca un taller que cosa dacrón y cambie una franja UV, que es el que vas a usar cada año.

La aduana pesa más que la marca

México. Las velas van en la fracción 6306.30.02 de la TIGIE, que desde enero de 2026 paga un 25 % de arancel si vienen de un país sin tratado con México, como Sri Lanka, Tailandia o China. El T-MEC no ayuda si la vela se cosió en Asia, aunque la venda una velería de Estados Unidos. Encima va el 16 % de IVA. El juego de $4.800 suma $1.200 de arancel y casi $1.000 de IVA: cerca de $7.000 antes del agente aduanal, ya dentro del escalón de la velería de marca.

Los barcos de bandera extranjera tienen una vía legal: las reglas de comercio exterior permiten que un barco con permiso de importación temporal importe, también de forma temporal, las partes para su reparación o mantenimiento, registrándolas ante Banjercito. La guía para primerizos de Latitude 38 advierte que el permiso no garantiza que el funcionario lo acepte, y que en la aduana de Guadalajara se han quedado decenas de miles de dólares en equipo. Haz el registro antes del envío y con agente aduanal; el permiso se explica en los papeles de un velero por país: matrícula, bandera e importación.

Chile. La regla general es un 6 % de arancel sobre el valor con flete y seguro, más el 19 % de IVA. El arancel baja a cero si la vela llega con certificado de origen de un país con tratado, como Estados Unidos, China o Tailandia; la cosida en Sri Lanka paga el 6 %. El pedido directo sube entre un 19 y un 26 %.

Argentina. El régimen de courier admite envíos de hasta 3.000 dólares FOB, y solo los primeros 400 por envío quedan libres de derechos. Un juego completo pasa ese tope y va por despacho formal: ahí la velería local, que ya importa por volumen, suele ser la opción práctica.

Qué pedir en la cotización, y cuándo

  • La tela, con marca y peso, para cada vela. En la mayor de un 35 pies de crucero, la referencia está entre 7,5 y 8,5 onzas.
  • Dos rizos. El precio de partida en línea suele traer uno; con el norte de invierno en el Mar de Cortés o un pampero en el Río de la Plata, el segundo no es opcional.
  • Franja UV cosida en el génova. Enrollado, pasa más horas al sol que navegando, y su estado es una de las señales de que un velero estuvo bien cuidado.
  • Hilo resistente al sol. En el trópico la costura muere antes que la tela: pregunta si es de PTFE.
  • Quién mide, quién paga si no calza y dónde se hace el servicio, por escrito.

Point Sails promete de cinco a siete semanas de fabricación; con envío y aduana, cuenta dos o tres meses y encarga en temporada muerta: en el Pacífico mexicano, en el verano de huracanes, para tenerla antes de noviembre; en el Cono Sur, en invierno, para estrenarla en primavera.

La cuenta final, con el mismo barco y casi la misma tela: unos 4.800 dólares en la web, entre 5.700 y 6.100 puestos en Chile y cerca de 7.000 en México. Si tienes velería de marca cerca, pídele cotización siempre: con el arancel mexicano de 2026 la diferencia puede ser chica, y te llevas la medición y el servicio. Si navegas lejos de cualquier taller, o con bandera extranjera y permiso temporal en México, el pedido directo sigue teniendo sentido.

Si vives a bordo, el juego dura menos que los 8 a 12 años del desglose anual: el presupuesto mensual de vivir en un velero ya cuenta con que lo que acumula horas se gasta dos o tres veces más deprisa. Y si compras un usado con las velas cansadas, esa cifra es la que se descuenta a la mitad al negociar el precio de un velero usado.

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