Monocasco

Vivir en un velero en Latinoamérica: cuánto cuesta al mes para dos, fondeado o en marina

Lo que gasta de verdad una pareja que vive en un velero de 35 pies: fondeo contra marina, el desgaste de un barco habitado, el seguro médico y tres presupuestos mensuales en dólares, con tarifas de 2026 de La Paz y Shelter Bay.

7 min de lectura
Velero de crucero fondeado frente a El Mogote, en la bahía de La Paz, con paneles solares en el pórtico, ropa tendida en los guardamancebos y el bote atado a popa; al fondo, manglares y los cerros secos de Baja California Sur

En resumen

Vivir en un velero de 35 pies en Latinoamérica le cuesta a una pareja entre $1.750 y $3.650 al mes, y lo que más mueve la cifra es dormir fondeado o en marina: en La Paz, el mismo barco paga unos $60 al mes entre el derecho de fondeo de la API y el muelle de botes, o $1.240 en Marina de La Paz con el cargo por habitar a bordo. Los dos renglones que faltan en los presupuestos optimistas son el desgaste —un barco habitado pide $400-700 al mes de mantenimiento, reservas y varada prorrateada— y el seguro médico, de $120 a $450 por persona. Y el verano, en zona de huracanes, se presupuesta aparte.

Quien pregunta cuánto cuesta vivir en un velero casi siempre ya hizo una cuenta, y casi siempre le salió bien: sin renta, sin predial, con el pescado a veinte metros de la popa. Esa cuenta falla por tres lados. El lugar donde duermes deja de ser un gasto del barco y pasa a ser tu vivienda; el barco se gasta mucho más rápido cuando está habitado todos los días; y la vida en tierra —comida, salud, trámites, un vuelo a casa— no desaparece por mudarse al agua.

Este artículo es el complemento de lo que cuesta tener un velero al año en Latinoamérica, que suponía un propietario de fin de semana. Aquí el barco es el mismo —monocasco de crucero de 35 pies, ya pagado—, pero a bordo viven dos personas los doce meses. Cifras de 2026, en dólares.

Muelle o ancla: la decisión que parte el presupuesto en dos

Ninguna otra partida mueve tanto la cifra final. La Paz sirve de ejemplo porque tiene las dos opciones a unos cientos de metros una de otra.

En Marina de La Paz, un mes para 35 pies cuesta $1.189 desde abril de 2026, con impuestos, agua, internet y hasta 8 kWh diarios de luz incluidos; el excedente se paga a $0,35 el kWh. Habitar a bordo cuesta $25 al mes por persona. Total para dos: unos $1.240, y algo más en verano con aire acondicionado.

Frente a la marina está el fondeadero de El Mogote. Fondear ahí no es gratis, pero casi: la API de Baja California Sur cobra, desde septiembre de 2025, 19,07 pesos por día a los barcos de menos de 20 toneladas de arqueo bruto. Son unos 570 pesos al mes, del orden de $30, más otros $30 por dejar el bote en el muelle de la marina. $60 contra $1.240, por el mismo barco y la misma vista.

El cargo por habitar a bordo es el renglón que más varía de una marina a otra, y el que menos se pregunta al reservar. Frente a los $25 de La Paz, Shelter Bay, en el Caribe panameño, cobra $15 por día: unos $450 al mes, casi lo mismo que el propio amarre. Los precios del resto de la región están en cuánto cuesta un amarre de velero en Latinoamérica.

El fondeadero, a cambio, cobra en otra moneda. La energía la produces tú, y un barco habitado gasta de 180 a 280 Ah al día: hacen falta entre 900 y 1.400 W de paneles solares bien dimensionados para no encender el motor cada tarde. El agua llega en garrafones o de un potabilizador, cada bajada a tierra es una maniobra con el bote, y cuando el coromuel entra de noche la guardia es tuya.

El barco se gasta más rápido cuando vives en él

Las reservas de amortización del artículo anual —unos $1.750 al año para jarcia, velas, baterías, lona y motor— suponían un barco que se usa los fines de semana. Habitado, todo lo que cuenta horas se gasta dos o tres veces más deprisa: la bomba de agua a presión, el baño, el compresor de la nevera, el fuera de borda del bote, que pasa a ser tu auto. Las baterías hacen un ciclo completo al día en lugar de uno a la semana, y la lona vive bajo el sol los trescientos sesenta y cinco días.

La carena tampoco se estira. En aguas cálidas, con el barco quieto buena parte del mes, varar y carenar cada 10 a 14 meses sigue siendo el ritmo, y entre una varada y otra hace falta un buzo de limpieza cada cuatro a ocho semanas, a $70-140 por sesión en 35 pies. O el esnórquel y la espátula, que es lo que hace casi todo el que vive fondeado.

La cuenta honesta: entre $400 y $700 al mes para mantenimiento, reservas y varada prorrateada. La parte baja si haces tú el trabajo y limpias el casco a pulmón; la alta si lo contratas todo.

Vivir a bordo no ahorra la renta: la cambia por mantenimiento. La diferencia es que la renta llega el mismo día cada mes, y la bomba de agua no avisa.

La vida en tierra sigue costando

  • Comida. Una pareja que cocina a bordo gasta de $450 a $650 al mes de súper en México o Colombia; en las islas y los pueblos sin supermercado, un 20-40% más, y por eso la provisión grande se hace en La Paz, Cartagena o Ciudad de Panamá antes de salir. Comer fuera es la partida más elástica: de $100 a $400.
  • Combustible. Diésel para moverse, gasolina para el bote y gas LP para la cocina: de $80 a $200 al mes, según cuánto navegues y cuánto motor uses para cargar.
  • Internet. Starlink Roam cuesta en México unos $96 al mes más la antena, de alrededor de $440, con tarifas de febrero de 2026. Un chip de datos local, de $15 a $30, alcanza en marina y en los fondeaderos cerca de un pueblo.
  • Salud. Es el renglón que más presupuestos olvidan. Un seguro de gastos médicos mayores local, o uno internacional que excluya Estados Unidos, anda entre $120 y $450 por persona al mes según la edad y el deducible; pasados los 60, la parte alta es la norma. Que incluya evacuación: lejos de puerto, es lo que importa.
  • Trámites y viajes. Si navegas fuera de tu país, los permisos pesan poco: la importación temporal de México dura diez años y cuesta unos $50; el permiso de navegación de Panamá, $185 al año. Pesan más los viajes a casa: uno o dos vuelos al año por persona suman $100-150 al mes prorrateados.
  • Lo pequeño. Lavandería, garrafones, propinas del muelle, repuestos de cocina: de $50 a $100.

El verano descuadra el año

En el Mar de Cortés, el Caribe y el Golfo, de junio a noviembre hay que decidir qué hacer con la casa, y ninguna opción es gratis. Quedarse en una marina protegida, con el aire acondicionado sumando $150-300 al mes de luz. Bajar fuera del cinturón de huracanes, a Panamá o a Colombia, con el combustible y los trámites del viaje. O sacar el barco a patio en seco, a $0,50-0,75 por pie y día —de $525 a $790 al mes en 35 pies—, sabiendo que muchos varaderos no dejan dormir a bordo y hay que rentar en tierra. Se decide en primavera, y está desarrollado en dónde dejar el velero durante la temporada de huracanes.

Tres presupuestos mensuales para dos personas

Mismo velero de 35 pies, tres formas de vivir en él, en dólares al mes y fuera de la temporada de huracanes:

  • Fondeado en el Mar de Cortés, trabajo propio: fondeo y muelle de botes $60 + comida $600 + combustible $120 + internet y teléfono $120 + seguro del barco $75 + salud $300 + mantenimiento y reservas $400 + varios $80 = $1.755.
  • Club o marina en el Caribe colombiano, parte contratada: amarre y luz $500 + comida $700 + combustible $80 + internet $60 + seguro $85 + salud $350 + mantenimiento $450 + varios y trámites $100 = $2.325.
  • Marina de La Paz, todo contratado: amarre y habitar a bordo $1.240 + luz extra $60 + comida $900 + combustible $50 + teléfono $30 + seguro $75 + salud $500 + mantenimiento $700 + varios $100 = $3.655.

Pasar del ancla a la marina, en el mismo puerto, cuesta más de $1.100 al mes: más que cambiar de país. La salud y el mantenimiento juntos pesan tanto como la comida, y son los dos renglones que faltan en los presupuestos de $1.000 al mes que circulan en redes: esos números existen, pero son el costo de un año bueno, no el de diez. Y ninguno de los tres incluye el verano fuera del agua ni una avería grande: suma un colchón del 15-20% o ten seis meses de gastos apartados antes de soltar amarras.

Si al terminar la cuenta resulta que no vas a vivir a bordo sino a pasar unas semanas al año, la comparación es otra, y conviene hacer antes la de comprar o alquilar un velero en el Mar de Cortés.

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